Por fin terminé de leer "El sanador de caballos". Fue un regalo de reyes muy esperado, hacía mucho tiempo que quería tener este libro entre mis manos.
La idea me atraía muchísimo. Un muchacho campesino, en plena edad media, que desea más que nadie convertirse en veterinario y, finalmente, lo consigue. Me encanta la historia, la época medieval me fascina, y desde niña amo a los animales. Por lo cual era una novela ideal para mí.
Sin embargo, me ha decepcionado. La idea en sí es muy buena, pero su expresión deja mucho que desear. Diego, el protagonista, busca incansablemente durante diecisiete años a sus dos hermanas, prisioneras en Marrakech como parte del harem del califa de Al-Andalus. Cuando por fin consigue rescatarlas, descubre que su hermana mayor fue decapitada durante su cautiverio. Este momento tan trascendente del escrito, el autor lo plasma así:
"Se abrazaron hasta hacerse daño.
Estela lloraba sobre su pecho rota de emoción y Diego también, aunque abrumado por la noticia de la muerte de Blanca acaecida años atrás."
"Chimpún", así me quedé cuando lo leí: -"¿y ya está?, tu hermana muere decapitada por un salvaje y tú ¿te sientes abrumado?". No hubo más menciones a su hermana, la cual había protagonizado uno de los capítulos más emocionantes cuando intentó huir del harem, y no cuento más para no estropearlo; ¡qué estafa! después de más de setecientas páginas para leer ese momento y todo se resume a "A-B-R-U-M-A-D-O".
Por otra parte, en toda historia de caballería tiene que haber un romance. Estaba claro el enganche ¿no?. Ella noble, hija de un duque, él campesino. Todo un amor platónico en regla, que no llega a mayores porque la madre de ella se entera del "affaire" y decide arreglárselas para mandar al veterinario a la guerra y casar a su hija con un marqués. Hasta ahí todo bien, lo que desilusiona es la expresión de ese amor. Si se ha enamorado de la belleza suprema de la muchacha, el protagonista no puede hablar su corazón, su inteligencia, sus valores morales y valentía. Si es un amor imposible, está bien que ella lo busque a él por toda Castilla hasta volver a reencontrarse, pero creo que el autor subestima a sus lectores con una historia de amor predecible, ñoña y aburrida.
Existe otro personaje que me dejó de una pieza. En un principio me gustó, se trata del mejor amigo de Diego, Marcos, a quien conoce durante uno de sus viajes; es un pícaro que huye de la justicia y finalmente se hacen inseparables. El desengaño de Diego ante la traición que posteriormente protagonizará su amigo es plano, no hay dolor, ni fuerza. Al igual que con el personaje de Marcos, desaparece sin más...
También echo de menos la presencia de un villano, de un malo malísimo, ese que todo el mundo odia y está deseando matar. Hay una fugaz aparición de un mariscal italiano que apuñala al protagonista por celos; pero el mayor de los enemigos de Diego sería Pedro de Mora, espía cristiano que trabaja para los moros. Una vez más el autor nos deja a medias. Es un antagonista soso, sin sangre en las venas y fácil de matar. Ni siquiera el califa Al-Nasir, captor de sus hermanas, brilla por su inquina.
Tengo la sensación de que hay muchos pasajes sin desarrollar, como si el autor tuviese prisa por acabarlos.
Finalmente, he de decir que Gonzalo Giner, el escritor de profesión veterinario, hizo un buen trabajo de documentación. Se informó adecuadamente de la época, los personajes históricos, que también aparecen en la novela, batallas, armas, etc. Sería un buen libro para recomendar como lectura libre en los colegios. Un libro para adolescentes.
Hay demasiadas páginas y tinta para expresar tan poco. Creo que una sola idea bien expresada vale más que veinte sin elaborar.
Espero que en su siguiente novela "El jinete del silencio" se luzca más. Al parecer la historia versa sobre un muchacho que tiene síndrome de asperger y que desarrolla sus habilidades sociales a través de la equinoterapia; aunque podría haberse llamado "La amazona del silencio", por cambiar un poco más el perfil del protagonista.
Quizá me he vuelto más exquisita a la hora de leer, quizá sea tiempo de volver a los clásicos...